lunes, 27 de marzo de 2017

9 películas de acción imperdibles de oriente

Quizá algunos conozcan al cine oriental por las peliculas de artes marciales, espadas y gente volando saltando por los techos de las casas milenarias. Y precisamente eso es parte del legado de este cine, que además muchas veces está llena de detalles en la vestimenta, los movimientos, la fotografía, etc.
Sin duda la lista podría ser muy vasta, pero en esta ocasión he escogido nueve de las películas que me han hecho disfrutar de la experiencia de ver cine de acción oriental en más de una ocasión, pues muchas de ellas las he visto más de una vez. 

Tigre y dragón 1 y 2 (Ang Lee 2000, Yuen Woo-ping 2016)

Crouching Tiger, Hidden Dragon (2000) - Trailer


Crouching Tiger, Hidden Dragon: Sword of Destiny (2016)- Trailer  


Hero (Zhang Yimou, 2002)


Hero (2002) Trailer

La casa de las dagas voladoras (Zhang Yimou, 2004)


House Of Flying Daggers (2004)- Trailer

Fearless (Ronnie Wu, 2006)


Fearless (2006) Trailer



Ip Man 1, 2 y 3 (Wilson Yip, 2008, 2010, 2015)

 Ip Man

 Ip Man 2


 Ip Man 3



Acantilado rojo (John Woo, 2008-2009)




The Grandmaster (W. Kar-wai, 2013)

The Grandmaster (2013) Trailer


lunes, 20 de marzo de 2017

reflexiones sobre lo percibido

Conversabamos con amigos sobre la pertinencia de decir que algo "es" cuando en realidad eso mismo "no siempre es lo mismo para cada uno de nosotros". La forma en que percibimos el mundo determina nuestra capacidad de "ver" el mundo, tanto el que nos rodea como el que nos sucede. En la filosofía del Tao, el Yin y el Yang representa o se referiere a la dualidad atribuida a todo lo existente en el universo. Describe las dos fuerzas fundamentales opuestas y complementarias, que se encuentran en todas las cosas. El yin es el principio femenino, la tierra, la oscuridad, la pasividad y la absorción. El yang es el principio masculino, el cielo, la luz, la actividad y la penetración.

Es interesante que si reducimos nuestra experiencia a lo más simple, tal vez la podamos describir como aquello que nos sucede a nosotros y lo que es externo a nosotros. Pero ambos están unidos, pues ambos influencian al otro y son partes de la percepción final, existiendo asimismo una parte de ellos dentro del otro (tal como el yin y el yang). Algo asi como:

Filosofia de lo externo (entorno o no-yo)

tierra - montañas, minerales, madera, bosques, praderas
agua - ríos, lagos, glaciares, mar, lluvia
aire - cielo, espacio, viento
fuego - llama, lava
espacio - nuestra dimensión, el universo exterior
vacio - ausencia de todo
otro ser - cualquiera que no sea yo
tiempo - estaciones, ciclos

Filosofía de lo interno (yo)

cuerpo - fisiología, movimiento, lo tangible y corporeo
mente - pensamiento, emociones
espíritu - alma, motivación, fuerza vital
cultura -arte, sociedad, creencias, acciones cotidianas



Imagen del Yin y el Yang


La forma en que nos desarrollamos está intimamente ligado a nuestras percepciones, y al respeto que tengamos de ellas, pues definiran nuestra relación con el uso de lo que nos rodea y nos sucede.

Cada hombre dice pertenecer a un entorno propio, y que el mismo le pertence a EL, excluyendo a todos los demás de esta pertenencia. Su percepción le vuelve único, debido en parte a la tendencia humana de percibir su entorno y su yo como una propiedad. El valor de esta propiedad también es parte de esta percepción, y cuando la misma se somete al escrutiño colectivo, puede ser reafirmada o rechazada.

La suma de estas percepciones se transforma en nuestra cultura, la que define nuestra sociedad presente, y que muchas veces no recibe cuestionamiento alguno y es aceptada como una percepción correcta y verdadera por el colectivo de quienes conforman esa cultura y sociedad. 

Aquellos que no perciben de igual manera lo que otros aceptan por esta cultura por lo general son objeto de censura por el colectivo. El hombre que busca la simpleza y la claridad comprenderá que parte de su cultura es correcta y que parte es incorrecta. Lo que es, es, y se debe dejar ser. Adopta un conocimiento y una percepción flexible. A través de esta libertad, su vida se transforma en una relación total consigo mismo y con lo que lo rodea, respetando y dejando ser. Es un proceso de autorrevelación, como mirar en un espejo que solo devuelve un reflejo que permite descubrirse a uno mismo.

viernes, 10 de marzo de 2017

Rosario siempre estuvo cerca

Despés de recorrer Entre Ríos, tomamos ruta hacia Rosario. En el camino pasamos unos humedales hermosos, llenos de aves y fauna silvestre (de eso escribiré más adelante).

Me impresionó lo grande que es Rosario, aunque por algo es la tercera ciudad más poblada de Argentina luego de Buenos Aires y Córdoba. Esta ciudad es la cuna del cantante Fito Paez, por lo que era un destino que deseaba conocer. La arquitectura tiende a ser no muy alta, con edificios de cinco pisos o menos lo que hace que la ciudad sea muy agradable y hermosa, aunque los hay enormes también. Me llamó mucho la atención la cantidad de arañas que hacen telas globosas como paracaidas y que son llevadas por el viento o que están colgando de los árboles y farolas como banderas tibetanas agitadas por el viento. Tantas habían que pronto estabamos cubiertos de estas telas blancas y de alguna que otra araña en el hombro o pelo. Sin embargo y tal vez por lo mismo, habian pocos mosquitos en comparación a Entre Ríos, donde debiamos usar repelente todo el tiempo y aún así sufrimos las picaduras. Es una ciudad hermosa, con mucha gastronomía deliciosa, bella arquitectura, un centro cívico muy activo y muchas plazas que aportan belleza y tranquilidad al entorno.

Escultura que hermosea una plaza

El imponente Río Paraná es uno de los límites de la ciudad
Es muy común ver a la gente pescando en las orillas del Paraná y/o haciendo vida sana, deporte, bicicleta, trotar, patines, en las plazas y calles cercanas a la costanera. Tambien en algunas grandes avenidas que tienen bicisenda para ello. También es común ver la clásica vida argentina en los numerosos cafés y locales tan típicos del país (me agradan mucho los carritos que se ponen en la costanera o plazas vendiendo bondiolas, panchos y similares). En resumen, me agrada mucho pasear y recorrer sus calles, su gente, su cultura. Como siempre, sería deseable tener más tiempo para vivir una temporada en un lugar así y sentirse parte de toda esa cultura.

Monumento a la Bandera.
Viste del Monumento a la bandera desde el interior del hall
El monumento a la Bandera es quizá el gran ícono de la ciudad. Es una estructura enorme, pero bien pensada para no ser invasiva con la ciudad puesto que está en una de sus orillas, en la costanera con el río Paraná y no en medio de la ciudad. 

Parte de la arquitectura que se puede encontrar

Vista de una de sus plazas

Durante el recorrido por sus calles se pudo apreciar la gran cantidad de áreas verdes que dispone la ciudad. Uno de los puntos más interesantes es el parque de la Independencia, un lugar muy extenso de áreas verdes, lagunas y sitios de recreación inserto en un entorno natural para disfrutar del aire libre. Eso mezclado con todo lo anterior es una razón más que suficiente para volver a ir a Rosario algún día.... total, Rosario siempre estuvo y estará cerca...

Parque de la Independencia


lunes, 6 de marzo de 2017

Amar

Te amo porque eres
sin miedo a ser y a traspasar

Porque vives a cada instante

Me gusta saber que me acompañas
convirtiendo los días en un momento perfecto

Unes tu corazón al mío
y te vuelves cómplice de mis sueños

Contigo el mundo se transforma en un rincón tranquilo
donde todo simplemente se vuelve calma

Y para mí, hombre sencillo
Eres hermosa, por dentro y por fuera.

Me gusta saber que estas
a pesar de la distancia
y la dificultad
o de la incertidumbre
regalándome felicidad

me entregas parte de ti
de tu tiempo
apostando por una vida a mi lado

Me gusta saber que estás simple y serena
alegrando mis días,
compartiendo mis tardes,
iluminando mis noches.

Me gusta pensarte
y saber que me acompañas
que estás conmigo
por las tardes
y por las mañanas


Amar - Alejandro Palma

lunes, 27 de febrero de 2017

La vida según Galeano

Este autor es uno de mis favoritos. La simpleza de sus palabras, lo idealista de su filosofía, lo hermoso de sentipensar la vida. Siempre es bueno darse un tiempo para reflexionar en sus palabras.

"No vale la pena vivir para ganar, vale la pena vivir para seguir tu conciencia" - (Entrevista)




Eduardo Galeano en una entrevista desde youtube

lunes, 20 de febrero de 2017

La belleza del Haiku

La poesía es uno de los generos literarios que más disfruto. Cuando encontré un tipo de poesía breve y profunda cuyo nombre era "haiku" quise averiguar más de ella. 

El haiku es un género poético cuyo origen es japonés. Según la tradición, los haikus se escriben en tres versos sin rima, de 5, 7 y 5 sílabas, respectivamente. Esta métrica es flexible: nada nos impide escribir haikus que tengan un número de sílabas ligeramente distinto, que no por ello dejarán de ser haikus.

De hecho, en japonés, los haikus no se escriben en 17 sílabas, sino en 17 moras. La mora es una unidad ligeramente más breve que la sílaba (17 moras equivaldrían a unas 14 o 15 sílabas). Esto nos da plena licencia para escribir haikus con alguna sílaba menos de las 17 habituales.

Que el haiku tenga en su métrica un rasgo tan distintivo ha provocado que se piense que basta con que un poema tenga 5-7-5 sílabas para que se le pueda llamar haiku. Esto es un error. El haiku, además de su brevedad, tiene otros rasgos definitorios.

Los Haikus suelen hacer referencia a escenas de la naturaleza o de la vida cotidiana, y a menudo incluyen un Kigo: una palabra o expresión que indique la época del año al que se refiere el poema.

En un haiku el poeta transmite la emoción que ha sentido al contemplar algo. Es aquí donde el haiku deja de ser un texto meramente descriptivo para convertirse en poesía. La impresión transmitida puede ser una de belleza, de armonía, de serenidad, de fugacidad, de melancolía... A menudo, la escena mostrada remitirá a un significado universal.

Como en todos los géneros literarios, la frontera que delimita el haiku no es una línea nítida: siempre habrá una tierra de nadie habitada por textos que para algunos todavía serán haikus mientras que para otros ya habrán dejado de serlo.
Extraído de Taller de Escritores


Nadie emprende
este camino salvo
el crepúsculo de otoño.
Autor: Bashô. En 1689 Matsuo Bashô parte con su discípulo Sora hacia las tierras del norte de Japón. Allí, en la vieja Edo, sus amigos lo despiden con calidez. Antes de que las siluetas desaparezcan en el horizonte, Bashô dice:
Se va la primavera
lloran las aves, son lágrimas
los ojos de los peces.


Me voy;
te quedas:
dos otoños.
Autor: Shiki
El haiku más breve de la literatura japonesa


Un relámpago
y el grito de la garza,
hondo en lo oscuro.
Admirable
aquel que ante el relámpago
no dice: la vida huye.
Autor: Bashô, en Sendas de Oku. El haiku rechaza la evidencia, por eso, como decía Chikamatsu, lo primordial no es decir de algo “es triste”, sino transmitir la sensación de tristeza. En la capacidad de sugerencia radica la belleza del haiku. De su breve relámpago se dirime la lentitud de la tormenta. (Citado -el poema y el comentario- en Hana o la flor del cerezo, de J. M. Rodríguez).


 Extraído de Cien Poemas Zen


lunes, 13 de febrero de 2017

Colon y San Jose en Entre Ríos


Continuamos viaje y pasamos unos días en San Jose y Colon, dos localidades muy próximas en la provincia de Entre Ríos y de una belleza, quietud y vida veraniega dificil de describir, pero semejantes entre sí. Los días que estuvimos nos tocó un clima cambiante, entre sol, nubes y tormentas eléctricas, pero que ayudó a refrescar el intenso calor de la zona. La reserva ecológica "El Palmar" me impresionó muchísimo por la variedad de aves, flora y fauna terrestre, insectos, etc. Pude ver y apreciar especies que nunca antes habia visto y me hicieron sentir como los primeros naturalistas que recorrian una región descubriendo variedades de formas de vida que no dejan indiferente a nadie. Aquel fue uno de esos lugares que disfruté plenamente sin llegar a fotografíar más que una panorámica del lugar. Pero la variedad de senderos, mamiferos, reptiles, insectos, aves, etc, era para fotografíar a cada instante si se ama la fotografía.

Las aguas del río Uruguay son calidas, especiales para nadar y refrescarse, hacer turismo en embarcaciones o simplemente apreciar la belleza de todo el sector mientras se disfruta de un mate desde la playa. Si se recorre la ciudad, la arquitectura es muy colonial, de los tiempos del 1800 con algunas contrucciones modernas que en lo personal creo chocan un poco con la armonía y sencillez del lugar. La oferta gastronómica es variada y deliciosa. Todo es bello para caminar o detenerse a descansar bajo la sombra de un árbol. Si se sale un poco hacia el campo, se puede apreciar variedad de sonidos y paisajes. Las luciernagas alumbran por la noche justo despues del atardecer. Las estrellas brillas intensas. El viento calido te hace notar que estas en verano, y que necesitas un aire acondicionado si quieres dormir bien esa noche. 



Reserva Ecologica "El Palmar": una belleza con flora y fauna que no se puede dejar pasar

Cielo en San Jose, antes de una tormenta

¡tomanos una foto con el letrero! (como para no olvidar que estuvimos en Colon)

Arquitectura en San Jose

Atardecer en San Jose

Vista del Río Uruguay en Colon. Puerto y balneareo.

Arquitectura en Colon: belleza y magnificencia para admirar.

lunes, 6 de febrero de 2017

cuadro de una noche de verano

Nubes anuncian la tormenta.
En el horizonte el sol se esconde
vestido en multitud de colores

La noche se llena de sonidos
en un concierto interpretado por
cigarras, buhos, saltamones y ranas

Los arbustos se iluminan,
pequeños botones blancos que encienden y apagan
y a veces se desplazan al vuelo de las luciérnagas.

Una luz cruza el cielo
seguido de un tambor llamado trueno

De pronto todo es silencio

Y entonces un murmullo se viene acercando
hasta que simplemente
ha llegado la tormenta.

Alejandro Palma

jueves, 2 de febrero de 2017

Rápido repaso de vivencias

 Esta lista de 74 cosas vividas o por vivir la vi por ahí y me pareció interesante para compartir y repasar un poco "la vida":

Vivir solo
Ver a alguien nacer ✔
Ver a alguien morir ✔
Visitar el norte ✔
Visitar el sur ✔
Conocer otro país ✔
Aparecer en la TV 

Aparecer en el periódico ✔
Presentarse en un teatro
Comenzar la universidad ✔
Terminar la universidad ✔
Bailar bajo la lluvia

Enamorarse ✔
Tocar la guitarra
✔ (u otro instrumento)
Cantar en el karaoke

Llorar de tanto reír ✔
Llorar hasta que sequen las lágrimas ✔
Realizar un sueño ✔
Casarse

Tener un hijo

Plantar un árbol ✔
Subir a un árbol ✔
Escribir un libro ✔
Hacer un playlist y regalarlo a alguien

Hacer un corto o pelicula 
Cocinar para quien amas
Tener una mascota ✔
Hablar otro idioma

Ver un atardecer en la playa ✔
Entrar al mar de noche ✔
Ver un amanecer ✔
Andar en moto

Dormir en carpa ✔
Viajar a dedo ✔
Viajar en avión ✔
Viajar en barco ✔
Viajar en Bicicleta

Andar a caballo ✔
Someterse a una cirugía

Estar internado
 
Pensar que ibas a morir
Ir a un recital ✔
Ir al cine a ver una película que se convirtió en un clásico ✔
Ir al teatro

Releer un libro
Cambiar de look ✔
Hacerse un tatuaje
Tener amigos durante más de 10 años ✔
Tener amigos en otras ciudades ✔
Bucear

Tirarse en paracaídas

Hacer raffting
Hacer surf o patineta
Subir una montaña
Ver el desierto
Ver un glacial
Ver la selva
Ver la nieve caer ✔   
Subir un muro vertical  (este sería medio tick... intento de subir y llegar a la mitad )
Explorar una cueva
Viajar solo  
Recorrer una ciudad ancestral
Saber reconocer 10 arboles y 10 aves
Ir en la parte de atrás de patrulla
Comprar un auto
Ser multado
Andar descalzo en el lodo

Nadar desnudo

Quebrarse un hueso
Tener puntos en algún lado del cuerpo
 
Vivir en otra ciudad ✔
Ganar un premio o medalla ✔
Pasar la noche despierto ✔

Ver un eclipse

De todas las que me faltan, quisiera recorrer una ciudad ancestral y ver/estar en la selva, además de seguir viendo más amaneceres y atardeceres. 
Y a tí, ¿cuales te faltan por vivir y deseas que sucedan?


lunes, 30 de enero de 2017

Recorriendo Gualeguaychú

Esta ciudad queda en la provincia de Entre Ríos en Argentina. La verdad es que toda la provincia es bellísima, con paisajes y arquitectura que hace que uno desee quedarse a vivir en esos lugares. La vida es tomada con calma, incluso los locales comerciales cierran a la hora de la siesta (luego del almuerzo). Por la noche hay muchas actividades y en enero se desarrolla un carnaval que es reconocido en la zona.
Una de las cosas que más me asombró es el río Gualeguachú, con aguas tibias y calmas para nadar y navegar. En efecto hay puerto para embarcaciones de turismo y balneareo para ir en familia. Hay muchos detalles que hacen del recorrido de sus calles un momento mágico si se sabe mirar y apreciar. Sin duda la región de Entre Ríos y la localidad de Gualeguaychú son un destino que debe visitarse, recorrerse, disfrutarse al menos alguna vez si se tiene la posibilidad de ir hasta esos hermosos lugares.

Parte del puerto de Gualeguaychú, con calles empedradas y antiguas lineas del ferrocarril.

Mucha naturaleza en los alrededores

Vista del balneareo y la ciudad

Paz y quietud, una vuelta en kayak por el rio y tomando mate bajo el árbol.
 
Aguas cálidas permiten bañarse y nadar a placer en el río

Vista de una plaza y su quietud, el cielo azul, el verde de los árboles.

jueves, 26 de enero de 2017

¿qué significa ser chileno?

Creo que el asunto de la identidad es algo que tiene importancia en la cultura de un pueblo y que también es muy distinto al nacionalismo, por lo que no se deben confundir ambos conceptos. Por identidad se entiende aquello que es parte de la costumbre, razón por la cual yo siempre me he sentido muy chileno, pero un poco más que eso, me siento con una identidad de latinoamericano, alguien influenciado por costumbres, música y una forma de ver la vida distinta a un europeo, asiático, africano, Indio e incluso Norteamericano.

Por alguna razón a Chile se le ha asociado más de alguna vez con el "lanza", el "pícaro" y el oportunista, pero eso me parece que tiene algo o más bien de Sudamericano o incluso es mas bien inherente al humano. Otros me han comentado que asocian a Chile con dictadura y exilio pero eso también es parte de la historia de la América Latina, no de la identidad de este país. Tal vez lo que nos identifica y diferencia de nuestros vecinos es nuestra actual falta de espacios para la vida lenta, el compartir, darse una pausa como sociedad pues todo gira en torno al consumo rápido y la vida acelerada.

Pero antes la identidad del chileno era la de alguien alegre, con el chiste rápido, amante de la vida bohemia y los amigos (también bohemios) con quienes se compartía un vino (un cortito). 

Hoy, creo que por un lado, nuestra identidad como chilenos es la falta de identidad. Tuvimos una identidad que ya no nos identifica. Ejemplo de eso es que nuestros animales que pertenecen a nuestro escudo patrio (el Condor y el Huemul) están en vías de extinción. Por otro lado, la mencionada dictadura, la modernidad y el abrazo a la globalización nos ha marcado como un país de cambios fundamentales donde todo se quiere "¡ahora ya!" y como la planificación y el camino largo no es parte de nuestra cultura, nos acostumbramos a las cosas a medias y lo hemos denominado "a la chilena", o algunos más internacionales dirían "the chilean way".

Sin duda somos un país joven que como tal está en proceso de adquirir, valorar y abrazar una identidad (algo así como en la adolescencia -es decir que adolece de esencia-). Quizá algo más cercano es pensar en Chile como país de terremotos y volcanes, de vinos y piscos, de una larga celebración de fiestas patrias que reconocemos popularmente como "el dieciocho".

El Chile de antes era el de la familia (la de los padres y la que formaba uno) y los amigos, el de conocer a los vecinos y sentarse en las tardes afuera de la casa a conversar, de una población repartida entre el campo y la ciudad, de bailar cueca y comer cazuela y empanada, de pasear por los barrios y el centro de la ciudad: todo esto mostraba una tendencia a dedicar tiempo a lo que realizábamos de manera cotidiana, a llevar una vida más bien pausada y de camaradería con consciencia social. También existian numerosos servicios sociales en educación, vivienda y salud.

El Chile de hoy es el del individualismo y centralismo, no formamos familias hasta pasado los treinta o cuarenta y tenemos pocos amigos, nadie conoce a los vecinos y adoptamos fácilmente como propias costumbres extranjeras para interactuar con otros como el "after oficce", Halloween, Oktoberfest, mientras el campesino casi ha desaparecido para dar lugar al citadino (gran parte de la población se ha mudado del campo a la ciudad), se baila cumbia, se come completo, se va al "mall" donde todo está centralizado y a la mano, los barrios están desapareciendo y los edificios inundan el paisaje: todo esto muestra un cambio hacia una vida rápida y un deseo de vivir basados en la inmediatez, lo fácil y lo poco elaborado, lo individual, lo tecnológico. Hoy la educación, vivienda y salud son principalmente privados y los servicios sociales son escasos y malos. No obstante lo anterior, me parece ver un vuelco nuevamente al Chile de antes poco a poco.

Sin duda estamos en un proceso de regresar y valorar nuestras raíces, y de adecuarnos a los cambios de esta nueva etapa de globalización, donde incluso se está volviendo común ver gente de raza negra y asiática entre nuestros vecinos y amigos (hasta hace algunos años esto no era así), lo cual es un gran aporte a nuestra diversidad e identidad como pueblo, contribuyendo a nuestra riqueza y crecimiento como chilenos.

¿Y entonces?  Mientras escribía estas líneas varias ideas y pensamientos se agolpaban buscando quedar plasmados en este escrito. Yo diría que somos un pueblo que estamos buscando identidad entre lo que hemos sido en nuestra historia y lo que son los vecinos cercanos y lejanos tratando de incorporar algunas de sus costumbres. Nuestra dictadura borró nuestra capacidad de opinar y mucho de nuestra herencia cultural de tener gente pensante, alegre y creadora.

Ser chileno es vivir con una herencia cultural y geográfica que se pueden resumir en lo siguiente: habitamos en una tierra de cambios entre una cordillera que sigue creciendo (Los Andes) que nos entrega temblores y erupciones volcánicas cada cierto tiempo, y un Océano Pacífico que se sale de sus límites cada tantos años; somos indistintamente bebedores de café y té, incluso mate si se vive en el sur, pero si algo nos distingue es que se acompaña con una marraqueta con palta; llamamos "once" a la hora del té; bebemos cerveza artesanal, piscola (Pisco con cocacola) y Melvin (melón con vino); celebramos la independencia durante varios días en nuestra fiesta típica que llamamos "el dieciocho" (por ser el 18 de septiembre); para el año nuevo abrazamos fuerte a quienes nos rodean, sea familia, amigo, vecino o desconocidos y nos deseamos un buen año bromeando que ya se nos viene el dieciocho encima otra vez; somos incondicionales en nuestro amor por "la roja" (nuestra selección de fútbol) y se hace un asado cuando juega algún partido (incluso un amistoso); vivimos divididos por una herida para algunos y un orgullo para otros llamada dictadura; nos dividimos entre la comida rápida y la cocina tradicional; nos hemos esclavizado al consumismo y a vivir endeudados con la tarjeta de crédito; no podemos vivir sin Internet móvil o la última técnología del año.


Si vive o va a Chile tenga presente, intentar probar, ver, conocer (seguro que se me olvidan cosas, pero esto servirá):
 
Comida típica: completo, empanada de pino y de marisco, mote con huesillo, cazuela de ave, pastel de choclo, marraqueta con palta, mariscal, pescado, pisco, vino (variedad carmenere), cerveza artesanal, la chicha en cacho (ya en extinción).

Sitios típicos: Valparaíso, San Pedro de Atacama, Universidad de Concepción, Cordillera de los Andes, Océano Pacífico, Región de los Lagos y los Ríos, Desierto de Atacama, Torres del Paine.

Arquitectura típica: es difícil ver construcciones originarias actualmente, o casas patronales antiguas de barro o madera/ladrillos y tejas, sin embargo se puede apreciar la arquitectura colonial influenciada por Europa en el centro de las ciudades.

Construcción típica: no puedo pensar en ninguna, aunque algunos sugieren que es el Costanera Center, el edificio más alto de Latinoamerica y el Mall más grande también (ultra moderno).

Baile típico: la Cueca (de campo, tradicional, brava, chilota), la cumbia chilensis.

Celebración típica: el dieciocho de septiembre (fiesta de varios días), la Tirana (norte), festivales y carnavales de verano (en distintas ciudades y localidades, quizá el más famoso es el de la canción de Viña del Mar).

Artesanía típica: algo en cobre, piedra lapiz lazuli, madera o piedra local.

Técnología: existe conectividad celular e internet en casi todo Chile (siempre estará conectado con sus seres queridos y amigos). 





  

lunes, 23 de enero de 2017

La elegancia del erizo - Muriel Barbery



Idea profunda n° 1

Ansío las estrellas
mas abocada estoy
a la pecera

Aparentemente, de vez en cuando los adultos se toman el tiempo de sentarse a contemplar el desastre de sus vidas. Entonces se lamentan sin comprender y, como moscas que chocan una y otra vez contra el mismo cristal, se inquietan, sufren, se consumen, se afligen y se interrogan sobre el engranaje que los ha conducido allí donde no querían ir. Los más inteligentes llegan incluso a hacer de ello una religión: ¡ah, la despreciable vacuidad de la existencia burguesa! Hay cínicos de esta índole que comparten mesa con papá: «¿Qué ha sido de nuestros sueños de juventud?», preguntan con aire desencantado y satisfecho. «Se han desvanecido, y cuán perra es la vida...». Odio esta falsa lucidez de la edad madura. La verdad es que son como todos los demás: chiquillos que no entienden qué les ha ocurrido y que van de duros cuando en realidad tienen ganas de llorar.

Sin embargo, es fácil de comprender. El problema está en que los hijos se creen lo que dicen los adultos y, una vez adultos a su vez, se vengan engañando a sus propios hijos. «La vida tiene un sentido que los adultos conocen» es la mentira universal que todos creen por obligación. Cuando, una vez adulto, uno comprende que no es cierto, ya es demasiado tarde. El misterio permanece intacto, pero hace tiempo que se ha malgastado en actividades estúpidas toda la energía disponible. Ya no le queda a uno más que anestesiarse como puede tratando de enmascarar el hecho de que no le encuentra ningún sentido a la vida, y engaña a sus propios hijos para intentar convencerse mejor a sí mismo. De entre las personas que frecuenta mi familia, todas han seguido el mismo camino: una juventud dedicada a tratar de rentabilizar la propia inteligencia, a exprimir como un limón el filón de los estudios y a asegurarse una posición de élite; y luego toda una vida dedicada a preguntarse con estupefacción por qué tales esperanzas han dado como fruto una existencia tan vana. La gente cree ansiar y perseguir estrellas, pero termina como peces de colores en una pecera. Me pregunto si no sería más sencillo enseñarles a los niños desde el principio que la vida es absurda. Ello le robaría algunos buenos momentos a la infancia, pero permitiría que el adulto ganara un tiempo considerable (por no hablar de que uno se ahorraría al menos un trauma: el de la pecera).

En lo que a mí respecta, tengo doce años, vivo en la calle Grenelle, número 7, en un piso de ricos. Mis padres son ricos, mi familia es rica y por consiguiente mi hermana y yo somos virtualmente ricas. Papá es diputado, después de haber sido ministro, y sin duda llegará a ser presidente de la Asamblea Nacional y se pimplará la bodega entera del palacete de Lassay, sede de dicha Asamblea. Mamá... Pues bien, mamá no es lo que se dice una lumbrera pero tiene cierta cultura. Es doctora en letras. Escribe sus invitaciones para cenar sin faltas de ortografía y se pasa el tiempo dándonos la tabarra con referencias literarias («Colombe, no te pongas en plan Guermantes», «Tesoro, eres una verdadera Sanseverina»).

Pese a ello, pese a toda esta suerte y toda esta riqueza, hace mucho tiempo que sé que el destino final es la pecera. ¿Que cómo lo sé? Pues porque da la casualidad de que soy muy inteligente. Excepcionalmente inteligente, incluso. No tengo más que compararme con los demás niños de mi edad para ver que nos separa un abismo. Como no me apetece mucho llamar la atención, y en una familia en la que la inteligencia se considera un valor supremo a una niña superdotada no la dejarían nunca en paz, en el colegio trato de hacer menos de lo que podría, pero aun así siempre soy la primera en todo. Hay quien podría pensar que resulta fácil hacerse pasar por alguien con una inteligencia normal cuando, como yo, a los doce años se tiene el nivel de una universitaria de una facultad de dificultad superior. Pero ¡no, en absoluto! Hay que esforzarse mucho por parecer más tonto de lo que se es. Aunque, en cierta manera, este empeño no salva de morir de aburrimiento: todo el tiempo que no tengo que pasar aprendiendo y comprendiendo, lo empleo en utilizar el estilo, las respuestas, las formas de proceder, las preocupaciones y los pequeños errores de los buenos alumnos normales y corrientes. Leo todo lo que escribe Constance Boret, la segunda de la clase, en mates, lengua e historia, y así me entero de lo que tengo que hacer: en lengua, una serie de palabras coherentes y correctamente ortografiadas; en mates, la reproducción mecánica de operaciones desprovistas de sentido; y en historia, una sucesión de hechos ligados entre sí por conectores lógicos. Pero incluso si me comparo con los adultos, soy mucho más lista que la mayoría de ellos. Así son las cosas. No me siento especialmente orgullosa porque tampoco es que el mérito sea mío. Pero lo que está claro es que yo no pienso terminar en la pecera. He reflexionado mucho antes de tomar esta decisión. Incluso para una persona tan inteligente como yo, con tanta facilidad para los estudios, tan diferente de los demás y tan superior a la mayoría de la gente, mi vida ya está toda trazada, lo cual es tristísimo: nadie parece haber caído en la cuenta de que si la existencia es absurda, lograr en ella un éxito brillante no tiene más valor que fracasar por completo. Simplemente es más cómodo. O ni siquiera: creo que la lucidez hace amargo el éxito, mientras que la mediocridad alberga siempre alguna esperanza.

He tomado pues una decisión. Pronto dejaré atrás la infancia y, pese a mi certeza de que la vida es una farsa, no creo que pueda resistir hasta el final. En el fondo, estamos programados para creer en lo que no existe, porque somos seres vivos que no quieren sufrir. Por ello empleamos todas nuestras energías en convencernos de que hay cosas que valen la pena y que por ellas la vida tiene sentido. Por muy inteligente que yo sea, no sé cuánto tiempo aún podré luchar contra esta tendencia biológica. Cuando entre en el mundo de los adultos, ¿seré todavía capaz de hacer frente al sentimiento de lo absurdo? No lo creo. Por eso he tomado una decisión: al final de este curso, el día en que cumpla 13 años, el próximo 16 de junio, me suicidaré. Pero cuidado, no pienso hacerlo a bombo y platillo como si fuera un acto de valentía y un desafío. De hecho, más me vale que nadie sospeche nada. Los adultos tienen con la muerte una relación rayana en la histeria, el hecho adopta proporciones enormes, se comportan como si fuera algo importantísimo cuando en realidad es el acontecimiento más banal del mundo. Por otra parte, lo que a mí me importa no es el hecho del suicidio en sí, sino el cómo. Mi vertiente japonesa se inclina evidentemente por el seppuku. Cuando digo mi vertiente japonesa me refiero a mi amor por el Japón. Estoy en octavo y, como es obvio, he elegido el japonés como segunda lengua. El profe de japonés tampoco es que sea muy bueno, se come las palabras cuando no habla su idioma y se pasa el tiempo rascándose la coronilla con aire perplejo, pero el libro de texto no está mal y, desde que empezó el curso, he progresado mucho. Tengo la esperanza de que, de aquí a pocos meses, podré leer mis cómics manga preferidos en su edición original. Mamá no entiende que una «niña tan lista como tú» pueda leer manga. Ni siquiera me he tomado la molestia de explicarle que «manga» en japonés quiere decir simplemente «tebeo». Ella cree que me atiborro de subcultura, y yo no hago nada por sacarla de su error. Dentro de unos meses quizá pueda leer a Taniguchi en japonés. Pero esto nos lleva de nuevo a nuestra cuestión de antes: eso tendría que conseguirlo antes del 16 de junio porque ese día me suicido. Pero nada de seppuku. Sería un gesto cargado de sentido y de belleza pero... da la casualidad de que... no tengo ninguna gana de sufrir. Más aún, detestaría sufrir; encuentro que cuando uno toma la decisión de morir, justamente porque considera que es algo lógico, hay que hacerlo con tiento. Morir ha de ser un paso delicado, un deslizarse suavemente hacia el descanso. ¡Hay gente que se suicida tirándose por la ventana de un cuarto piso, bebiéndose un vaso de lejía o incluso ahorcándose! ¡Es aberrante! Lo encuentro incluso obsceno. ¿De qué sirve morir si no es para no sufrir? Yo, en cambio, he previsto bien mi salida de este mundo: desde hace un año, todos los meses le cojo a mamá un somnífero de la caja que guarda en su mesilla de noche. Se toma tantos que, de todas maneras, no se daría ni cuenta si le cogiera uno cada día, pero he decidido ser muy prudente. No hay que dejar ningún cabo suelto cuando se toma una decisión que es harto improbable que nadie comprenda. Uno no imagina la rapidez con la que la gente obstaculiza los proyectos a los que más apego se tiene, en nombre de tonterías del estilo de «el sentido de la vida» o «el amor a los hombres». Ah, y también: «el carácter sagrado de la infancia».

Así pues, me encamino tranquilamente a la fecha del 16 de junio y no tengo miedo. Tan sólo algún que otro pesar quizá. Pero el mundo tal y como es no está hecho para las princesas. Dicho esto, que uno tenga el proyecto de morir no quiere decir que hasta entonces tenga que vegetar como una verdura podrida. Antes al contrario. Lo importante no es morir ni a qué edad se muere, sino lo que uno esté haciendo en el momento de su muerte. En los cómics de Taniguchi, los héroes mueren escalando el Everest. Como no tengo ninguna probabilidad de poder trepar al K2 o a las Grandes Jorasses antes del próximo 16 de junio, mi Everest personal es una exigencia intelectual. Me he puesto como objetivo tener el mayor número posible de ideas profundas y apuntarlas en este cuaderno: si nada tiene sentido, al menos que el espíritu se vea forzado a enfrentarse a tal situación, ¿no? Pero como tengo una vertiente japonesa muy acusada, he añadido una obligación más: esta idea profunda ha de expresarse bajo la forma de un pequeño poema a la japonesa: un haikú (tres versos) o un tanka (cinco versos).

Mi haikú preferido es de Basho.

En esas chozas
comen los pescadores
¡gambas y grillos!

¡Esto, de pecera nada, no; esto es poesía, sí, señor!

Pero en el mundo en el que vivo, hay menos poesía que en una choza de pescador japonesa. ¿Y os parece normal que cuatro personas vivan en cuatrocientos metros cuadrados cuando muchas otras, y entre ellas quizá incluso algunos poetas malditos, ni siquiera tienen una vivienda decente y se hacinan en grupos de quince en veinte metros cuadrados? Cuando este verano nos enteramos en las noticias de que unos africanos habían muerto porque se había incendiado el edificio insalubre en el que vivían, se me ocurrió una idea. Ellos, la pecera la tienen delante de las narices todo el día, no pueden escapar de ella a golpe de poesía. Pero mis padres y Colombe se imaginan que nadan en el océano sólo porque viven en un piso de cuatrocientos metros cuadrados atestado de muebles y de cuadros.
Entonces, el 16 de junio pienso refrescarles un poco esa memoria de sardinas que tienen: voy a prenderle fuego a la casa (utilizando pastillas de barbacoa). Ojo, no soy ninguna criminal: lo haré cuando no haya nadie (el 16 de junio cae en sábado, y los sábados por la tarde Colombe va a casa de Tibère, mamá, a su clase de yoga, papá, a su círculo y yo me quedo en casa), evacuaré a los gatos por la ventana y avisaré a los bomberos con el margen de tiempo suficiente para que no haya víctimas. Después me iré tranquilamente a dormir a casa de la abuela con mis somníferos.
Sin piso y sin hija quizá sí piensen ya en todos esos africanos muertos, ¿no? 


jueves, 19 de enero de 2017

Noche y estío - Alejandro Palma

Insomne
escucho el susurro del arroyo.
La noche es cálida a los pies de la montaña.

Siento la luz de la luna llena acariciarme
y el aroma de flores violetas que me trae el viento.

Las estrellas parecen tan cercanas.
Su belleza me hace olvidar mi insomnio
y su luz silente entra en mi corazón.

Que gozo soñar
y regresar del vuelo nocturno
 hacia el calido nido.

Noche y estío.
Pronto amanecerá
y nueva belleza reemplazará a este momento.

Alejandro Palma

lunes, 16 de enero de 2017

conversaciones del fin del mundo

La última vez que escuché que el mundo se iba a acabar fue en 2012, cuando una profecía Maya refería el final para diciembre de ese año. Antes de eso, el mundo también ha tenido otras fechas de finalización. Ahora conversando con amigos me entero que el fin comenzaría en junio de este año, con el inicio de una guerra nuclear mundial según las profecía de turno. Pero también existen otras teorías: un planeta colisionaría con la tierra destruyéndolo, una tormenta solar causaría un desastre tecnológico que nos volvería a la edad de piedra (acabando con el mundo que conocemos). Parece ser además que que este 2017 tendrá un bello eclipse solar, y también se podrá apreciar una alineación planetaria, hechos que igualmente podrían influir en un "fin del mundo". Por fortuna aún no parece existir una profecía o algo similar que establezca el fin del mundo por parte de una invasión extraterrestre.

A mi me parece que el mundo está cambiando a pasos tan agigantados que año a año se va produciendo un fin del mundo que yo conocía, dando paso a uno nuevo. En menos de una decada vi avanzar la tecnología de manera tal que cada persona que conozco anda con una pantalla en la mano, con la que esta conectado con todo. Esto me recuerda una pregunta que tuve desde niño: siendo de formación cristiana, la biblia predice que en la venida del Señor "todo ojo lo verá", y mi pregunta era ¿cómo es eso posible? si por ejemplo su llegada fuera por norteamerica, no sería posible verlo desde sudamerica... pero hoy me parece que aquello es posible gracias a las redes sociales y a la tecnologia, con un celular en mano "literalmente todo ojo podrá verlo"... independiente de que suceda a no, me parece que es posible hoy algo que me parecia imposible hace unas decadas atrás.

Pero lo anterior no significa que me preocupe por algún supuesto o real "fin del mundo"... y después de todo, conversar con amigos de este y otros temas siempre resulta interesante, motivante, entretenido. No, no me preocupa el fin del mundo, ni si este está predeterminado desde hace siglos... me preocupa el ahora, los momentos que atesoro con estas conversaciones y con otras tantas que han pasado y que vendrán. Pocas veces me ha importado el final, en general lo que me importa es el camino que lleva al final.






lunes, 9 de enero de 2017

5 actos para hacer la diferencia

Mucha gente pequeña en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas pueden cambiar el mundo” (Eduardo Galeano). 

La verdadera revolución para hacer de este un mundo mejor comienza por pequeños actos cotidianos y personales. Díganme soñador pero quiero hacer de este 2017 un mundo mejor, mas igualitario, menos contaminado. Si al menos pudiera realizar de manera constante uno o mas de estos 5 actos pienso que podría intentar lograrlo:

1. consumir menos productos descartables y reciclar los que se pueda. Objetivo: generar menos basura

2. comprar menos en grandes tiendas y apoyar productos artesanales. Objetivo: redistribuir el dinero hacia pequeños emprendimientos.

3. realizar actos de bondad como aumentar mi propina o ceder el paso a alguien más. Objetivo: sentir y entregar mayor felicidad

4. reducir mi uso del automóvil, de agua y luz. Objetivo: Disminuir mi huella de carbono

5. evitar las marcas que explotan a gente en otros países en su cadena de producción. Objetivo: ser mas consciente con mi prójimo. 







jueves, 5 de enero de 2017

Somos momentos


Nuestra vida se compone de pequeños detalles que van sumando momentos, hasta que estos se conviertan en recuerdos. Este año comenzó con El Libro de Silvina Ocampo "La Promesa", unos cafés en Buenos Aires junto a mi compañera y pareja de vida, viajes por la región de Entre Ríos y la ciudad de Rosario... y mucha gente linda que llena mi corazón aún cuando todavía tengo a muchas personas importantes lejos en mi vida, solo espero que este 2017 los acerque más.

Y este año recién comienza, dejando muchas posibilidades para que se convierta en otro gran año en la historia de nuestras vidas... pues en gran parte depende de nosotros el tener una vida llena de vida.


viernes, 30 de diciembre de 2016

Aprender de otras culturas

A las puertas de comenzar un nuevo año, creo que un buen desafío para este 2017 es continuar aprendiendo de otras culturas e intentar traer ese conocimiento a mi vida cotidiana. Haber nacido en Chile ya es un gran regalo que me dio la vida, un país con paisajes que contiene a muchos lugares del planeta, desde el altiplano hasta la costa, las montañas, los volcanes, sus ríos, el desierto, la patagonia... pero si hay algo que este bello país carece es de antigüedad, algo que otras naciones tales como India, China e incluso nuestras culturas pre-hispanicas tienen para aportar a la cultura y al desarrollo de nuestras vidas. Y el aprendizaje de otras culturas va de la mano con un despertar que siempre va a ampliar nuestros horizontes, nuestra manera de ver la vida, de mirar al prójimo y de adquirir consciencia de quienes realmente somos.

Y este aprendizaje es una forma de viajar, ya sea fisicamente (transladándonos a otro lugar para aprender de él), virtualmente (leyendo sobre ello), o incluso experimentando lo que nos llega mediante sitios, arquitectura, lugares, comidas, expresiones artísticas y/o deportivas donde se expresa otra cultura en nuestra ciudad o país (como por ejemplo un jardín Japonés o un Restaurant de comida extranjera).

Aquellos que llegan a apreciar la belleza de otras culturas se vuelven más abiertos a recibir este intercambio cultural, aquellos que viajan comprenden lo que es ser extranjero y cómo es tratado en general alguien que no está en su país. También interiorizan el mundo como un gran lugar donde las fronteras son solo divisiones politicas y culturales, y no un lugar donde existen razas superiores o inferiores. Comprenden que la cooperación es un camino preferible a la competencia. Finalmente y lo más importante, es que llegamos a darnos cuenta que lo que nos han contado en los medios y en nuestra cultura cerrada es en realidad una pequeña parte de un mundo que está allí, donde el trabajar y consumir encerrándonos en ese circulo simplemente no lo es todo.

También es bueno seguir interiorizandose en nuestra propia cultura. Y hay una obra de Violeta Parra que desde que la ví me ha llamado profundamente para seguir viéndola, pensándola y sintiéndola. Y de eso trata: de la diversidad, de la aceptación, de la paz, de crecer y vivir en un mismo planeta.

"Contra la Guerra" de Violeta Parra.